Motivos frecuentes por los que no puedes perder peso y cómo cambiarlos – Evolution Advance

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Motivos frecuentes por los que no puedes perder peso y cómo cambiarlos

Motivos frecuentes por los que no puedes perder peso y cómo cambiarlos
Motivos frecuentes por los que no pierdes peso y cómo cambiarlos

¿Cuidas tu dieta, haces ejercicios regularmente, estás relajado y aún no consigues perder peso? Hay un montón de factores que pueden estarlo causando y la mayoría ni te los imaginas. 

En este post vamos a mostrarte algunos motivos que pueden estar influyendo negativamente en que tus esfuerzos no se reflejen en la báscula ni en la cinta métrica. Y te enseñaremos cómo puedes darle un giro de 180 grados. 

No permitas que nada te impida llegar a tu meta de perder peso. Es totalmente posible y tú puedes lograrlo.

Los errores que pueden estar saboteándote en tu objetivo de perder peso

Los errores que pueden estar saboteándote en tu objetivo de perder peso

Iniciar y continuar con un plan para perder peso, a veces es difícil, pero no imposible.

Además de enfocarte en llevar una buena alimentación y una rutina de entrenamiento, debes estar pendiente de todas las decisiones que tomas a diario, porque pueden llevarte a cometer algunos errores que te desvíen por completo de tu objetivo.

A continuación, te expondremos algunos de ellos:

1.- Comer cuando no tienes hambre: 

A pesar de que sigues una alimentación saludable y rutina de ejercicios, quizás no te das cuenta de que comes cuando realmente no tienes hambre. Tal vez solo lo haces porque estás aburrido o por ansiedad. 

Cuando esto pasa, tu cuerpo no tiene el tiempo suficiente de procesar todo lo que te has comido. Lo que dificulta la pérdida de peso. 

Para que no te pase más, céntrate en que tus comidas principales tengan todos los macronutrientes que necesitas: proteína, carbohidratos y grasas saludables. 

Una fórmula que podría ayudarte es que en tus platos se distribuyan así: Carbohidratos: 35% - 40% Proteínas: 25% - 30% Grasas: 30% - 35%

Y puedes llevar contigo una merienda, como nueces, almendras o un batido de proteínas. Algo ligero que te genere saciedad.  

Si quieres saber qué tipo de polvo de proteína elegir para tu meta, revisa este contenido: ¿Proteína de suero de leche concentrada o aislada? Aquí se acaba el dilema.

2.- No cuidar el tamaño de tus porciones:

¿Llevas un estilo de vida saludable, pero aún no entras en esos jeans que tanto quieres usar? Podrías estar excediéndote en las porciones de comida y eso puede sabotear tu progreso.

Debes controlar las cantidades que consumes, porque quizás estés ingiriendo muchos carbohidratos y sodios, pero poca proteína.  

La recomendación general diaria es:

  • Proteína: en promedio 1 gramo por kilogramo de peso corporal.  
  • Vegetales: la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda el consumo mínimo de 5 porciones diarias. 
  • Grasas buenas (insaturadas): entre 44 y 76 gramos al día.

Profundizar, conocer y planificar todo lo que vayas a comer durante el día, te ayudará muchísimo en tu objetivo de perder peso.  

3.- Dejar a un lado el entrenamiento con pesas:

Muchas personas que quieren bajar libras y centímetros, se embarcan en horas de ejercicios cardiovasculares, cuando eso más que ayudarlos, sacrifica su masa muscular. Hay que tomarlo con moderación. 

Te convienen más entrenamientos que incluyan pesas. No solo te ayudarán a perder de peso más rápido, también tus músculos estarán más tonificados y tú lucirás mejor. 

No te enfoques en una sola disciplina. Intenta realizar diferentes ejercicios y rutinas, eso te relajará y no te aburrirás.

4.- No calcular el azúcar que consumes:

Si consumes azúcar, trata de calcular cuántos gramos ingieres. La Asociación Estadounidense del Corazón recomienda solo consumir 25 gramos de azúcar en el día. 

Si te excedes de esa cantidad, podría ser uno de los factores que te impide lograr tu peso ideal. Lo mejor es que trates de eliminar de tu dieta el azúcar y los almidones. 

En caso de que no puedas dejarla al 100%, consume algún edulcorante, pero recuerda contabilizar la cantidad. Para nosotros, la opción más natural y segura es la Stevia, un endulzante que aporta cero calorías a la dieta y no deja ese fuerte sabor de los edulcorantes. De hecho, es la que usamos nosotros en nuestras proteínas.  También hay otras opciones como el monkfrut y el Xylitol.

5.- Pasar por alto las etiquetas nutricionales de los alimentos:

No juzgues un alimento envasado por su cubierta. Te quedarás atónito cuando veas todo lo que consumes por no leer las etiquetas nutricionales. Y te impresionará, aún más, ver todo los que comiste pensando que era un “alimento saludable”. 

Céntrate en comer alimentos con ingredientes que reconozcas. Es una buena forma de comenzar, mientras aprendes más sobre ellos. Consume solo alimentos naturales e integrales y recuerda revisar todo lo que contiene. 

Debes tener en cuenta esto:

  • Harina refinada: si dice blanqueado o enriquecido, significa que ha sido despojado de sus nutrientes, evítalo. En su lugar, busca granos integrales y germinados.
  • Sin gluten: cuando compres artículos sin gluten, asegúrate de que no haya otros ingredientes agregados como azúcar, sal y grasas trans.
  • Ingredientes como concentrado de jugo de frutas: esto solo significa azúcar agregada.
  • Sin grasa: en reemplazo de la grasa, normalmente se agregan sal y azúcar para mejorar el sabor, evítalo. En su lugar, busca alimentos con alto contenido de grasas monoinsaturadas, como nueces y aguacates.
  • Libre de grasas trans: si hay aceites hidrogenados en el producto, estas son grasas trans. Estos son muy comunes en productos horneados que se almacenan durante mucho tiempo en los estantes.
  • Alto contenido de fibra: si bien la fibra es importante, tiene que ser el tipo correcto de fibra. Si ves maltodextrina o polidextrosa, existe la posibilidad que experimentes hinchazón y gases debido a estos aditivos.
  • Orgánico: cuando se refiere a alimentos poco saludables como las barras de granola, “orgánico” realmente no significa nada. Todavía seguirás consumiendo alimentos procesados ​​con alto contenido de azúcar y otros aditivos.

6.- Pensar solamente en cómo puedes reducir las calorías:

Perder peso generalmente implica reducir las calorías, pero no es esencialmente lo que debes hacer. 

No es necesario vivir con déficit calórico. Eso solo te darán ganas de tomar bebidas llenas de azúcar, carbohidratos y más, lo cual no te ayudará mucho con tu meta. 

Solo concéntrate en comer natural, consumirás menos calorías y, además, serán calorías más saludables. Los alimentos ricos en nutrientes te llenarán y te harán sentir con más energía.

7.- No organizarte previamente con las comidas:

Preparar y planificar tus comidas te dará una gran ventaja en tu objetivo de perder peso. Solo piénsalo, tendrás menos estrés, más tiempo con tu familia y comerás delicioso todos los días de la semana.

La preparación de tus comidas es una forma económica de perder peso y de amar lo que comes. Te encantará hacerlo.

8.- Caer en la trampa de los falsos “alimentos saludables”:

Un paquete de alimentos puede decir sin gluten, sin grasa, sin azúcar y con alto contenido de fibra. Pero la realidad es que cuando los comas solo reemplazarás un artículo malo por otro.

Los alimentos saludables falsos están llenos de una gran cantidad de sustancias químicas que realmente afectan a tu cuerpo.

Cuando comiences a eliminarlos, tus antojos comenzarán a cambiar. Incluirás más frutas, verduras, proteínas y cereales integrales a tu dieta. Sigue con una alimentación totalmente natural y notarás los cambios. 

9.- No dormir lo suficiente:

Por más de que tengas una buena alimentación y rutina de ejercicios, debes dormir bien. 

Es muy importante para la salud, por lo menos un mínimo de 6 horas y 8 horas por noche. Es esencial para perder peso y otros beneficios como la recuperación muscular, el pensamiento, el equilibrio hormonal y mucho más.

Tómate un tiempo para ti y disfruta de una rutina nocturna que incluya relajación. 

10.- No tomar suficiente agua durante el día:

Beber agua es esencial en la función renal, para que luzcas una piel más hidratada y que mantengas tu sistema digestivo en pleno funcionamiento.

El consumo de mucha agua ayuda a que tus riñones funcionen bien, regulando el líquido en el cuerpo. También ayuda a que el oxígeno se mueva a través de ti.

Y buenas noticias: beber agua puede ayudarte a perder peso. Toma un vaso grande antes de cada comida para tener menos espacio en el estómago. 

¡Tu cuerpo te lo agradecerá!

Para saber cuánta cantidad agua debes consumir, sigue la siguiente regla: bebe aproximadamente la mitad de tu peso en onzas, todos los días.

11.- Eliminar todos los carbohidratos:

Cuando se busca perder peso, a menudo se reducen los carbohidratos, cuando los únicos que debes eliminar son los refinados que se procesan en calorías vacías. 

Los carbohidratos complejos no los debes eliminar de tu dieta, ya que son importantes y buenos para ti. Estos contienen la fibra y los nutrientes necesarios, en especial, para mantenerte enérgico todo el día.

11.- Eliminar todos los carbohidratos:

12.- No tener un “día permitido” (cheat meal):

Disfrutar de algunas comidas pecaminosas una vez a la semana te motivará a mantenerte encaminado el resto de los días. 

Solo recuerda, un “día permitido” alto en calorías puede que te retrase un poco en tu meta. 

Después que termine el “día permitido”, vuelve a encaminarte y continua con tu objetivo de perder peso.

13.- Enfocarte solamente en el peso: 

Para algunos, revisar la báscula todos los días es algo bueno. Para otros, puede ser desalentador. 

Haz que la balanza sea tu amiga, en lugar de tu enemiga. No te obsesiones con los números. 

Solo piensa en toda la energía que tienes y lo bien que te queda la ropa. En ese momento te darás cuenta de que tu cuerpo está experimentando un cambio y no precisamente tiene que reflejarse en la balanza. 

Relájate y disfruta del proceso.

14.- Tener mucho estrés:

El estrés no solo afecta tus hormonas, sino también la pérdida de peso. 

Debes aprender a relajarte en todos los aspectos de tu vida, tanto en el trabajo, como en casa. Tener ataques de estrés te puede causar mucha hambre y eso va en contra de tu meta. 

Busca formas de aliviarlo, como el running, el yoga, un baño caliente o una noche de relax con tus amigos. Estas son algunas actividades que te pueden ayudar a calmar tus emociones.

15.- Pensar que nunca lo vas a conseguir:

Quizás te parezca que perder peso es un proceso lento, comparado con las ganas que tienes de marcarlo como “objetivo cumplido”. 

Pensar así solo te lleva a la desmotivación. 

Si tus resultados no llegan tan rápido, reconoce que el camino te está llevando a avanzar en la implementación de buenos hábitos y eso le hará bien a tu salud y a tu figura. ¡Piensa en positivo, seguro lo conseguirás!

16.- Consumes habitualmente licuados y batidos détox:

Recuerda que no hay alimentos milagro. Los licuados détox, zumos verdes y batidos quema grasa parecen “un descubrimiento” para bajar de peso, pero en realidad no lo son.

Si te gustan los batidos, puedes incluirlos en tu dieta, pero debes pensar en los alimentos que usas para realizarlos y lo que quieres conseguir de ellos. 

No busques sustituir una comida con ellos. Será inútil, peligroso e innecesario. 

¿Sabes qué te sería útil? Incluir un batido de un rica y espumosa proteína de Evolution Advance Nutrition para complementar tu dieta saludable y balanceada. 

Los 4 sistemas fisiológicos principales que podrían estar reteniéndote a no perder peso

Los 4 sistemas fisiológicos principales que podrían estar reteniéndote a no perder peso

Si has seguido todas las recomendaciones que te acabamos de dar y no llegas al peso que deseas, puede ser momento de que profundices en qué está sucediendo al interior de tu organismo.  

Quizá estés experimentando situaciones fisiológicas anormales en las que la pérdida de peso y grasa se hace bastante difícil porque el cuerpo no funciona como debería.

Las 4 grandes situaciones fisiológicas que obstaculizan la pérdida de peso son: 

1.- El sistema de suministro de oxígeno

Las células de tu cuerpo funcionan principalmente con dos cosas: oxígeno y glucosa. Si alguno de estos es deficiente de alguna manera, cientos de células en tu cuerpo no funcionarán bien.

Las células producen algo llamado ATP o trifosfato de adenosina. El ATP es la fuente de energía básica para tu cuerpo y permite que cada célula haga lo que le corresponde. 

Sin ATP, nada funciona correctamente. De hecho, la producción reducida de ATP es una de las características del proceso de envejecimiento.

En caso de que tus células no reciban la cantidad adecuada de oxígeno, nada en tu cuerpo funcionará correctamente, incluido  la pérdida de peso.

2.- El sistema de control del azúcar en sangre:

Los niveles de azúcar en sangre desequilibrados traen consigo muchos problemas de salud, incluido el sobrepeso.

Cuando se habla del desequilibrio del azúcar en sangre, hay dos posibilidades:

  • Resistencia a la insulina: niveles crónicamente elevados de azúcar en sangre
  • Hipoglucemia: fluctuaciones del azúcar en sangre. A veces es alta y otras es baja.

Ambos dan como resultado un aumento de la insulina. 

El problema detrás de ello es que tal situación genera una sensación de hambre, que es muy difícil de controlar. Por ende, la pérdida de peso será, si no imposible, sumamente difícil.

3.- El sistema suprarrenal:

Las glándulas suprarrenales son la principal defensa de tu cuerpo para controlar el estrés.

Cuando las glándulas suprarrenales se activan, producen una serie de hormonas que ayudan a tu cuerpo a lidiar con los factores estresantes, tanto agudos como crónicos. Una de esas hormonas es el cortisol.

Los niveles crónicamente elevados de cortisol aumentan los niveles de azúcar en sangre, que luego elevan los niveles de insulina. Esto, entre otras cosas, evitará que quemes grasas sin importar el programa de ejercicio o dieta que sigas.

La forma más eficaz de evaluar la función de la glándula suprarrenal es la prueba de saliva suprarrenal.

4.- El sistema gastrointestinal:

Es fundamental para tu salud y tu bienestar en general, que tu sistema gastrointestinal funcione correctamente. 

Deberías empezar a tratar tu intestino con cuidado si estás interesado ​​en perder peso.

¿Cómo saber si tienes un sistema digestivo disfuncional? Cualquiera de los siguientes síntomas puede indicar problemas gastrointestinales:

  • Gases.
  • Hinchazón.
  • Eructar después de las comidas.
  • Digestión inadecuada (sentir que tienes un ladrillo en el estómago después de comer)
  • Comida no digerida en las heces.
  • Heces malolientes.
  • Estreñimiento.
  • Diarrea.
  • Ardor en el estómago.
  • Mal aliento.
  • Náuseas.

Las enfermedades autoinmunes tienen vínculos con el sistema gastrointestinal. Desde un sistema inmunológico comprometido, hasta desequilibrios de las hormonas del estrés, irregularidades en el azúcar en la sangre y muchos más.  

Para bajar de peso los buenos hábitos y la fisiología juegan un papel fundamental

Es como plantar un jardín; el sol y el agua son requisitos para que crezca la vegetación. Igual que la dieta, el ejercicio, el descanso y menos estrés, son necesarios para perder peso. 

Si tu cuerpo no funciona correctamente, tampoco lo hará tu programa de pérdida de peso.

A partir de ahora ya sabes lo que puedes hacer para cambiar. Te aseguro que si lo haces con constancia, empezarás a ver resultados. 

¡Suerte!

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